domingo, noviembre 7

Comparando...


La primera diferencia, la cual es la más evidente, es que uno es un logotipo y el otro es una imagen del producto propiamente dicho. Es evidente también el hecho de que la imagen del logo de Coca-Cola es una tanto más antigua frente a lo contemporáneo de la de Burn que, vale mencionar, es un producto de esta misma marca.
Otro aspecto importante es que la imagen de la izquierda guarda la estructura tradicional y se rige bajo los parámetros de un logotipo, mientras que el logotipo que aparece en la lata ha incorporado una estructura más contemporánea que convierte las propias letras del nombre de marca en un logotipo haciendo uso de una tipografía especial.
Es saltante también la diferencia en la forma en la que se presenta la información. En un extremo, la imagen de la derecha apela a la simplicidad y precisión, pero a la vez al impacto que le permite el uso de una imagen que la hace más atractiva. Por otra parte, el logotipo de Coca-Cola aglomera información detallada y es más sobrio en cuanto a su distribución y estructura.
Encontramos también que comparten los colores. Si bien están distribuidos de manera distinta, la gama cromática que se aprecia es similar.

jueves, noviembre 4

Tengo el orgullo de ser Limeño y soy feliz.


Si me preguntan si es que me gusta Lima, yo digo y repito mil veces que me encanta.
Entiéndase que no es que me parezca perfecta, ni que todo en ella esté bien. Por el contrario, todo es un caos y es precisamente eso lo que la hace apasionante.
Diariamente todos se quejan de lo molestoso del tráfico en la ciudad,  de cómo se comporta la gente (o los cholos, si citase la frase de alguna señorona que nunca falta) y tantas otras cosas que, a mi parecer, por el contrario llenan nuestro día a día y lo hacen cero monótono y divertido.
En lo personal, desde un punto de vista de alguien que se ha criado en un país oriental como el Japón, considero que las historias que se suscitan en los medios de transporte público o en el contacto con personas de los distintos estratos sociales me parecen por demás entretenidos. Esto porque me parece que no existe mejor lugar que una combi o un micro para poder apreciar la idiosincrasia de los limeños o en general de los peruanos. Y es esta la que a mi parecer es lo que se debe corregir.
Hablamos de mejora pero, ¿qué es realmente estar mejor? ¿Es acaso el que no haya tráfico en la ciudad o alguna de las cosas de las cosas de la que permanente la mayoría se queja? Me parece que no.
Considero que el principal problema de los limeños es la forma de pensar y, por ende, la de actuar. Vivimos en un país donde hay que ser el más vivo o mejor dicho, para utilizar una expresión más limeña, el más pendejo.
Todos se llenan la boca diciendo que a la gente le falta educación. Muy cierto. Pero hay que diferenciar la educación académica de la de los valores y de la del comportamiento. Y esto va directo a aquellos de clase media en adelante que son los principales críticos y atribuyen “la falta de educación” a los estratos más bajos cuando entre ellos esta también abunda.
No sólo el hecho de que puedas ir a una universidad te hace más educado. O ¿se olvidan de la sarta de lisuras que salen de sus “educadas” bocas cada día? Y, ¿qué me dicen de los choleos o puteos a la gente en la calle? Creo que vale la pena detenerse y analizar.
Finalmente, FINALMENTE tenemos alcaldesa. Antes de votar, sinceramente, me daba lo mismo quién saliera. Total, nadie me garantizaba que las mil cosas que prometen, sobre todo en los distritos populosos (qué curioso que sea donde se concentran la mayor cantidad de votos, ¿no?), iban a ser cumplidas.
Pero voté por Susana. No es que me pareciese la mejor opción, pero dos cosas me hicieron decidir darle mi “apoyo”: me parecía más sincera y no quería que una eterna perdedora con ansias de poder alcanzase aquello que a la luz de los hecho le seguirá siendole lejano, ajeno, imposible.

Second Honeymoon



SinergiA



30 segundos de vida o muerte.


Son innumerables los comerciales que vemos a diario. Cada uno disparando creatividad de manera distinta, tratando siempre de salir victorioso dentro de la batalla de estímulos que recibe quien lo ve. Es como si cada comercial fuera la única bala que queda en el arma y dependiera sólo de ese tiro el éxito o fracaso del producto.
Como todos saben el marketing, y por lo tanto también la publicidad, es una permanente guerra, no de productos, sino de percepciones.
Toda empresa busca fijarse en la mente de sus potenciales clientes apoyándose en la creatividad de una agencia que les crea un spot o toda una campaña publicitaria. Estos varían entre sí en términos de duración, racional creativo, segmento objetivo, composición técnica y, entre otras cosas más, las características de los actores que se eligen, dependiendo de lo que la empresa quiera trasmitir; no obstante, todos apuntan a lo mismo: persuadir.
Existen comerciales que apelan a las caras bonitas, otros a la risa, están también aquellos ya estereotipados que son víctimas permanentes del zapping y un sin fin de tipos más que nos bombardean de sus ofertas día a día tratando de seducirnos y convencernos que son ellos, y no los otros, la mejor opción.
Unos duran más, otros menos pero todos se juegan la vida mientras están al aire. Son, por lo general, treinta segundos de los que se dispone para impactar y, al menos dentro de la mente del observador, cerrar una venta.

miércoles, octubre 20

Intereses que matan.


¿Tienen algo en común las compras a crédito y el manejo de la información? Podríamos decir que sí. Pero, ¿qué cosa?
En la actualidad es una práctica común el realizar compras o consumir,  ya sea en establecimientos o vía internet, haciendo uso de tarjetas de crédito. Si bien estas nos son de gran utilidad, puesto que nos sacan de apuros, los problemas vienen al hacer los cálculos al finalizar el pago de las cuotas. En ocasiones, los intereses acumulados son tan altos que doblegan el precio real del bien o servicio.  Los intereses matan.
A veces, lo mismo sucede con todos aquellos que viven de la noticia. En algunos casos, como el observado en Shattered Glass (El precio de la verdad), la necesidad o las ansias de reconocimiento y la ambición económica pueden hacer que inescrupulosamente se rebasen los límites de ética y la moral manipulando, tergiversando o creando historias para vender más. Esto debido a que el interés público es o puede llegar a ser lo más importante en la comunicación. Nuevamente, los intereses matan.
Este hecho es una constante en nuestro país, sobretodo en la prensa a la que denominamos amarilla o prensa chicha. El sensacionalismo vende y eso hace que la polémica, la difamación, la mentira y el chisme  estén a la orden del día y permiten que los periódicos se vendan como pan caliente.
Es por ello que nosotros, como estudiantes de comunicación, tenemos en nuestras manos la responsabilidad de cambiar o dejar las cosas como están. De decidir si nos avocamos, por encima de todo, simplemente a buscar lo económico o si nos ceñimos al profesionalismo como nuestro valor principal.

viernes, octubre 8

Un hombre brillante.


Ryszard Kapuściński, nacido en Bielorrusia (Polonia) en 1932 y fallecido hace ya casi cuatro años en Varsovia, fue un destacado periodista, historiador, escritor, ensayista y poeta.
En lo personal no tuve oportunidad de tener contacto con algún escrito de él o escucharlo hablar mientras estuvo en vida; no obstante, a raíz de este trabajo, pude tener contacto con algo de su tan extenso y valioso legado.
Con diversos escritos aportó a la sociedad su brillantez y deleitó a personas en todo el mundo con su exquisita prosa y su capacidad de análisis agudo, así como su vasto conocimiento transmitido en las aulas.
Recibió galardones tan importantes como el Príncipe de Asturias o el Doctor Honoris Causa por la universidad de Cracovia, así como otras innumerables condecoraciones y reconocimientos a su extraordinario trabajo.
Con su muerte, el mundo perdió a un gran hombre e intelectual, pero heredó escritos llenos de conocimiento e incalculable valor.