lunes, noviembre 8

COMUNICARTE: Seis chances más.


Como ya tradicionalmente hace varios años se viene realizando, este también se llevó a cabo el evento más importante de la facultad de comunicaciones de la universidad de Lima: COMUNICARTE.

Son cinco días en los que este evento se convierte en un espacio de encuentro, no sólo para toda la comunidad de comunicaciones, sino también para otras facultades y la universidad en general, al mismo tiempo que en una vitrina inmejorable para que los alumnos puedan expresarse, demostrar sus habilidades y poner en práctica los conocimientos acumulados en las aulas.

En mi caso, era la primera vez que participaba de este evento. Si bien no tuve oportunidad de disfrutar de todas las actividades programadas, pude formar parte de la que quizá es la más esperada por todos. Y qué mejor que actuando para uno de los cortometrajes que se presentaron en el “CORTO DE BOLETO”.

Fue una experiencia increíble, no sólo porque hice una de las cosas que más me apasiona que es actuar, sino también porque viví momentos de indescriptible emoción tanto durante la grabación pero sobre todo al momento de la proyección del corto que fue titulado como LIMBO.

Lamentablemente, no recibimos ningún premio pero me llenaron de gran alegría las felicitaciones que recibí de varios amigos, así como de gente que no me conocía pero que me reconoció del video. Esas palabras de elogio me motivan a seguir participando en esta actividad y me hicieron sentir que no quiero irme de la universidad sin haber logrado, al menos una vez, el primer puesto con algún corto. Aún me quedan unas seis chances más.


domingo, noviembre 7

Comparando...


Ambas imágenes han sido creadas dándoles la textura de pinturas. Al igual que las imágenes comparadas anteriormente, una de ellas apela a la sencillez mientras que la otra es bastante más impactante, tanto a nivel de colores como en la estructura general de la imagen. Esto se hace evidente puesto que la imagen de la izquierda muestra mayor movimiento frente la, por decirlo de algún modo, quietud de la de la izquierda.
No obstante, la imagen de la izquierda, aun cuando en cierto modo es más sobria, utiliza el erotismo para mostrarse atractiva, frente a la de la derecha que se apoya en la versatilidad.
El manejo de la profundidad también se plantea de manera distinta.

Comparando...


La primera diferencia, la cual es la más evidente, es que uno es un logotipo y el otro es una imagen del producto propiamente dicho. Es evidente también el hecho de que la imagen del logo de Coca-Cola es una tanto más antigua frente a lo contemporáneo de la de Burn que, vale mencionar, es un producto de esta misma marca.
Otro aspecto importante es que la imagen de la izquierda guarda la estructura tradicional y se rige bajo los parámetros de un logotipo, mientras que el logotipo que aparece en la lata ha incorporado una estructura más contemporánea que convierte las propias letras del nombre de marca en un logotipo haciendo uso de una tipografía especial.
Es saltante también la diferencia en la forma en la que se presenta la información. En un extremo, la imagen de la derecha apela a la simplicidad y precisión, pero a la vez al impacto que le permite el uso de una imagen que la hace más atractiva. Por otra parte, el logotipo de Coca-Cola aglomera información detallada y es más sobrio en cuanto a su distribución y estructura.
Encontramos también que comparten los colores. Si bien están distribuidos de manera distinta, la gama cromática que se aprecia es similar.

jueves, noviembre 4

Tengo el orgullo de ser Limeño y soy feliz.


Si me preguntan si es que me gusta Lima, yo digo y repito mil veces que me encanta.
Entiéndase que no es que me parezca perfecta, ni que todo en ella esté bien. Por el contrario, todo es un caos y es precisamente eso lo que la hace apasionante.
Diariamente todos se quejan de lo molestoso del tráfico en la ciudad,  de cómo se comporta la gente (o los cholos, si citase la frase de alguna señorona que nunca falta) y tantas otras cosas que, a mi parecer, por el contrario llenan nuestro día a día y lo hacen cero monótono y divertido.
En lo personal, desde un punto de vista de alguien que se ha criado en un país oriental como el Japón, considero que las historias que se suscitan en los medios de transporte público o en el contacto con personas de los distintos estratos sociales me parecen por demás entretenidos. Esto porque me parece que no existe mejor lugar que una combi o un micro para poder apreciar la idiosincrasia de los limeños o en general de los peruanos. Y es esta la que a mi parecer es lo que se debe corregir.
Hablamos de mejora pero, ¿qué es realmente estar mejor? ¿Es acaso el que no haya tráfico en la ciudad o alguna de las cosas de las cosas de la que permanente la mayoría se queja? Me parece que no.
Considero que el principal problema de los limeños es la forma de pensar y, por ende, la de actuar. Vivimos en un país donde hay que ser el más vivo o mejor dicho, para utilizar una expresión más limeña, el más pendejo.
Todos se llenan la boca diciendo que a la gente le falta educación. Muy cierto. Pero hay que diferenciar la educación académica de la de los valores y de la del comportamiento. Y esto va directo a aquellos de clase media en adelante que son los principales críticos y atribuyen “la falta de educación” a los estratos más bajos cuando entre ellos esta también abunda.
No sólo el hecho de que puedas ir a una universidad te hace más educado. O ¿se olvidan de la sarta de lisuras que salen de sus “educadas” bocas cada día? Y, ¿qué me dicen de los choleos o puteos a la gente en la calle? Creo que vale la pena detenerse y analizar.
Finalmente, FINALMENTE tenemos alcaldesa. Antes de votar, sinceramente, me daba lo mismo quién saliera. Total, nadie me garantizaba que las mil cosas que prometen, sobre todo en los distritos populosos (qué curioso que sea donde se concentran la mayor cantidad de votos, ¿no?), iban a ser cumplidas.
Pero voté por Susana. No es que me pareciese la mejor opción, pero dos cosas me hicieron decidir darle mi “apoyo”: me parecía más sincera y no quería que una eterna perdedora con ansias de poder alcanzase aquello que a la luz de los hecho le seguirá siendole lejano, ajeno, imposible.

Second Honeymoon



SinergiA



30 segundos de vida o muerte.


Son innumerables los comerciales que vemos a diario. Cada uno disparando creatividad de manera distinta, tratando siempre de salir victorioso dentro de la batalla de estímulos que recibe quien lo ve. Es como si cada comercial fuera la única bala que queda en el arma y dependiera sólo de ese tiro el éxito o fracaso del producto.
Como todos saben el marketing, y por lo tanto también la publicidad, es una permanente guerra, no de productos, sino de percepciones.
Toda empresa busca fijarse en la mente de sus potenciales clientes apoyándose en la creatividad de una agencia que les crea un spot o toda una campaña publicitaria. Estos varían entre sí en términos de duración, racional creativo, segmento objetivo, composición técnica y, entre otras cosas más, las características de los actores que se eligen, dependiendo de lo que la empresa quiera trasmitir; no obstante, todos apuntan a lo mismo: persuadir.
Existen comerciales que apelan a las caras bonitas, otros a la risa, están también aquellos ya estereotipados que son víctimas permanentes del zapping y un sin fin de tipos más que nos bombardean de sus ofertas día a día tratando de seducirnos y convencernos que son ellos, y no los otros, la mejor opción.
Unos duran más, otros menos pero todos se juegan la vida mientras están al aire. Son, por lo general, treinta segundos de los que se dispone para impactar y, al menos dentro de la mente del observador, cerrar una venta.