- El petróleo, la seguridad y la corrupción son problemas neurálgicos que el pueblo libio deberá afrontar al final de la guerra.
- Rivalidades tribales, un este y un oeste divididos, un liderazgo rebelde falto de coherencia, una economía en las ruinas y la ausencia de una “sociedad civil”, son sólo unos cuantos de los retos que la Libia pos-Gadhafi enfrentará.
- Barack Obama pidió al TNC buscar "una transición a la democracia que sea justa e inclusiva para toda la gente de Libia".
El opositor Consejo Nacional de Transición (TNC, por sus siglas en inglés) es consciente de los riesgos por delante, y ha elaborado un anteproyecto para el periodo inmediato a la caída de Gadhafi y con miras a un proceso político que conlleve a elecciones democráticas.
Angustiada por la falta de planificación en Iraq después del derrocamiento de Saddam Hussein, la comunidad internacional -en la forma del Grupo de Contacto sobre Libia- ha instado al TNC a buscar la reconciliación. En un comunicado la noche del domingo, el presidente Barack Obama pidio al TNC buscar "una transición a la democracia que sea justa e inclusiva para toda la gente de Libia". Sin embargo, esa no es una fórmula sencilla en una sociedad dividida por profundas rivalidades y sin experiencia en el ámbito de la democracia.
En 42 años como líder libio, Moammar Gadhafi purgó a la sociedad libia de cualquier voz alternativa o discurso verdadero. Sus comités revolucionarios estaban en todas partes, silenciando a los disidentes y aplicando la ortodoxia excéntrica de las enseñanzas de los "Hermanos Líderes". En una sociedad así de deformada, ha habido poco espacio para el surgimiento de una clase media calificada y profesional, y ninguno para los sindicatos, grupos de oposición u otros símbolos de la sociedad civil. El único grupo organizado no vinculado con el régimen fue el de los Hermanos Musulmanes, impulsado en la clandestinidad por el mismo Gadhafi.






